Diez, sesenta y cien años
Tres aniversarios en un mismo número de la revista del sector, y juntos cuentan bastante bien cómo es la industria náutica alemana.
Astilleros NAMMERT Assekuradeur GmbH
YYachts cumple diez años. El astillero nació en 2016 porque su fundador quería comprar un yate que no existía: unos 80 pies, ligero y fácil de navegar con poca tripulación. Desde entonces han salido más de 50 yates de carbono, y con el primer Y8 de propulsión híbrida empieza allí un capítulo nuevo.
Gade Boote, en Aquisgrán, cumple sesenta. En 1966 fue una de las empresas pioneras de la construcción en plástico reforzado con fibra de vidrio. Hoy cuatro personas construyen allí el bote Lis de cinco metros, a mano, por laminado manual. Es uno de los barcos con los que han aprendido a navegar generaciones enteras en Alemania.
Y Secumar, de Holm, cerca de Hamburgo, cumple cien. La empresa empezó en 1926 con cascos de buceo. La marca surgió después, de securitas e in mare. Hoy salen de la fábrica unos 100.000 chalecos salvavidas al año y la dirección va por la cuarta generación.
Los tres nombres dicen poco en un puerto español, pero el reparto se reconoce en cualquiera: un astillero que hace piezas caras y pocas, un taller pequeño que mantiene vivo un barco de iniciación y un fabricante de equipo de seguridad que trabaja en serie. Las tres piezas se necesitan entre sí. Sin el taller pequeño no hay quien aprenda a navegar, y sin eso no hay comprador dentro de veinte años.
Qué significa esto para el propietario
Entre un yate de carbono de varios millones y un bote de unos pocos miles de euros hay un mundo técnico de distancia. En un punto se parecen más de lo que se piensa: reflotar y retirar un barco no cuesta en proporción a su valor, sino en proporción al esfuerzo que hace falta para sacarlo del agua. Por eso, sea cual sea el barco, vale la pena preguntar quién asume ese esfuerzo y hasta qué importe.
Este apartado es nuestra opinión como agencia de suscripción, no forma parte de la noticia. Lo que cubre su póliza está en sus condiciones; ante la duda, llámenos.
De dónde procede
El texto de arriba es nuestro. De las fuentes citadas proceden los hechos y las cifras, no la redacción.