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Hombre al agua, los primeros treinta segundos
Una persona en el agua apenas se ve pasados dos minutos, incluso con mar llana. Por eso no decide la elegancia de la maniobra, sino lo que ocurre en los primeros segundos.

Los primeros gestos
Gritar, para que todos sepan lo que pasa. Pulsar la tecla MOB del plotter. Lanzar un elemento de flotación aunque parezca lejos: marca el punto y da flotabilidad.
El vigía
Una persona señala con el brazo extendido a quien está en el agua y no hace nada más. Ni cazar, ni radio, ni ayudar. Quien aparta la vista una vez, casi nunca vuelve a encontrar el punto.
La maniobra
Parada rápida u ocho, ambas sirven. Más importante que la elección es que la tripulación conozca una y la haya practicado una vez al año con una defensa. Se aborda por sotavento y sin arrancada.
La recuperación
Es la parte que casi todos subestiman. Un adulto mojado pesa bastante más de cien kilos y rara vez puede ayudar. Si no alcanza la escalera de baño hacen falta la driza mayor, un aparejo o un arnés de izado, y deben estar listos de antemano.
Qué tiene esto que ver con el seguro
Aquí termina el seguro del barco y empieza el de accidentes. La responsabilidad civil cubre lo que usted causa a otros, no lo que les ocurre a usted y a su tripulación. Quien navega a menudo con invitados debería conocer esa laguna y decidir a conciencia si la deja abierta.